El ataque de pánico: cuando el cuerpo grita lo que la mente lleva tiempo callando
- Jerónimo Martínez Lucas

- 17 feb
- 3 Min. de lectura
Hay experiencias que asustan por su intensidad.El ataque de pánico es una de ellas.
Quien lo ha vivido suele describirlo así:el corazón se dispara, falta el aire, aparece el mareo, la sensación de perder el control o incluso de morir.Y, sobre todo, una pregunta:
“¿Qué me está pasando?”
No es solo ansiedad: es un mensaje
Muchas personas llegan a consulta convencidas de que tienen “algo físico”, de que su cuerpo está fallando.
Sin embargo, en la mayoría de los casos, las pruebas médicas son normales.
Y entonces aparece la confusión.
Porque el ataque de pánico no es imaginario,pero tampoco es un problema exclusivamente orgánico.
Es una experiencia real en el cuerpo que tiene que ver con algo que no ha podido encontrar todavía un lugar en la palabra.
No aparece por casualidad.
Aparece cuando durante demasiado tiempo:
has sostenido más de lo que podías
has callado lo que necesitabas decir
has intentado estar bien para todos
has vivido en alerta sin darte cuenta
Hasta que el cuerpo deja de sostener.
El ataque de pánico no es el problema, es la señal
El error más frecuente es intentar eliminarlo cuanto antes, como si fuera el enemigo.
Y es comprensible: la sensación es muy angustiante.
Pero cuando solo se intenta “controlar los síntomas” sin entender lo que hay detrás, suele ocurrir algo:
desaparece…y vuelve.
Con otra forma.En otro momento.En otra situación.
Porque lo que insiste no es el síntoma en sí,sino aquello que está señalando.
¿Por qué aparece de repente?
Muchas personas dicen:
“Me pasó en un momento en el que aparentemente estaba bien.”
Y precisamente ahí está una de las claves.
El ataque de pánico no siempre aparece en el peor momento externo,sino en el momento en el que internamente ya no puedes seguir sosteniendo del mismo modo.
No habla solo del presente.
Habla de:
la historia personal
la forma de vincularte
el lugar que ocupas para los demás
la exigencia contigo mismo
el miedo a fallar, a perder, a no poder
No es debilidad
Tener un ataque de pánico no significa ser débil.
Significa, muchas veces, haber sido fuerte durante demasiado tiempo.
Entonces, ¿qué ayuda de verdad?
No se trata únicamente de aprender técnicas para que no vuelva a aparecer.
Eso puede aliviar momentáneamente.
El cambio profundo comienza cuando puedes preguntarte:
¿Qué estaba pasando en mi vida cuando empezó?
¿Qué estaba sosteniendo solo?
¿Qué no me estaba permitiendo sentir?
¿Qué parte de mí llevaba tiempo en silencio?
Porque cuando algo de esto empieza a ponerse en palabras,la intensidad deja de ser necesaria.
Un espacio para entenderlo
El trabajo psicológico no consiste en darte instrucciones para que “te tranquilices”.
Consiste en ofrecer un espacio donde puedas:
comprender por qué te ha ocurrido
entender qué función tiene en tu historia
dejar de vivir pendiente de que vuelva
No para eliminar el síntoma sin más,sino para que deje de ser necesario.
Si estás viviendo ataques de pánico
No estás solo.Y no te estás volviendo loco.
Es una experiencia angustiante, sí.Pero también es una puerta de entrada a comprender algo importante de ti.
Y cuando eso se entiende, el miedo empieza a perder fuerza.
Sobre mi trabajo
Soy psicólogo y ofrezco acompañamiento psicológico presencial en Murcia en un espacio de escucha rigurosa y respetuosa, orientado a comprender el origen de los malestares emocionales y producir cambios reales y duraderos.
La intervención psicológica no sustituye la atención médica o psiquiátrica cuando esta es necesaria.
Si sientes que este texto conecta contigo, puedes ponerte en contacto conmigo para iniciar tu proceso.
📩 jeronimo.martinez.lucas@gmail.com📞 609 068 863





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